Ha llegado la hora de que renazcas.
De que mires tus manos y sueltes lo que duele, lo que ya no está.
Lávate la cara, mírate al espejo, rómpelo con la luz de tu mirada.
Deja que la sangre se deslice por el lavabo, abre el grifo, deja que corra el agua…
No pasa nada por reconocer las tristezas y las rabias.
No pasa nada por mostrarte vulnerable un rato.
Puedes ir con el pelo sucio y enmarañado.
Puedes gritar que te duelen todos los huesos del cuerpo y las memorias del alma.
Pero en tu interior la vida sigue sucediendo; millones de células vibrando, sangre y vísceras en movimiento, oxígeno a toda velocidad… y tú, haciéndote la muerta.
Hazte el favor y sal a la calle, mira a la luna llena que brilla.
Respira.
Camina sintiendo que eres otra tú,
invéntate un nombre,
créate una nueva vida.
Haz lo que te dé la gana.
Ha llegado la hora.

Silvia Mai

Foto by Brooke Shaden

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